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TUVO QUE HABER SIDO POR AMOR (It’s must have been love)

  De las dos, esta es posiblemente la versión más breve de lo que aconteció aquella fatídica noche en un local al que, de aquí en adelante, y por miedo a posibles represalias, lo llamaremos Suecia.  Suecia era un bosque virgen de páramos helados y paisajes de fuertes colores, con acogedoras cabañas y caminos transitados por pastores de renos con una fuerte tradición vikinga. Un lugar frío en el que tenías que buscar el calor de la forma más tradicional. Allí las lugareñas son como lobos sabuesos. Por instinto, huelen tu miedo. Aquella noche tan sólo éramos dos tipos que hedían a “jamás vamos a pasar de la primera copa de Punsch”. La chica que se parecía a la cantante de Roxette lo sabía. Al otro lado de la barra, con el pelo corto, teñido de blanco y gris roto, al más puro estilo ochentero, estrictamente arreglada y desprendiendo un bello aroma a tusilagos, estaba sentada la chica sueca. Ojos grandes, muy bellos, y una sonrisa de las que quitan el hipo. De haber sabido que era la última noche que iba a ver a mi amigo, le hubiese dicho algo más entrañable. Pero no, fue un solitario “hasta luego, nos vemos mañana en el hotel” Jamás supe si fue por algo que le dijo o si fue uno de esos típicos malentendidos culturales que suelen darse en el intercambio de palabras de distintas lenguas. Su cuerpo apareció flotando en el lago dos semanas antes de aquella noche. Ni siquiera se molestaron en vestirle. Tuvo que haber sido por...

Ópera breve en dos actos: artículo sobre la Presentación

“Ópera breve en dos actos” Así titula Ignacio Pérez Blanquer, académico de Bellas Artes Santa Cecilia, su artículo que publica en el blog de la mentada Academia de El Puerto de Santa María, y que narra de manera emotiva y en primera persona lo acontecido en la Presentación Oficial del libro que tuvo lugar el pasado 25 de octubre. De su tintero digital nos quedamos con: “Hay en la obra una continua búsqueda de lo inmediato junto con una actitud despectiva hacia los idealismos. Y, quizás también emana de ella la prédica de que la única revolución válida es la que cada individuo está dispuesto a llevar a cabo: su revolución interior.” o también con “El público premia numerosas veces la representación y lamenta su fin.” Lo bueno si breve dos veces bueno. Pero NO todo ha quedado aquí, en este punto, en esta presentación. Nada más lejos de la realidad, pues nos llevamos la satisfacción de que el publico captó tal vez, la mayor parte del mensaje. ¿Nuestro premio? las risas y caras de emoción de aquella noche en la que la Sala Milwaukee se vistió de púas y donde sus fieles parroquianos, transformados sin quererlo en erizos, creían que iban a una clásica presentación literaria y acabaron como animales, bebiendo vino y comiendo con las manos tomate. Ahora sí, TODO y NADA tiene sentido. Enlace al artículo del blog de Bellas Artes Santa...

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