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Ópera breve en dos actos: artículo sobre la Presentación

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“Ópera breve en dos actos”

Así titula Ignacio Pérez Blanquer, académico de Bellas Artes Santa Cecilia, su artículo que publica en el blog de la mentada Academia de El Puerto de Santa María, y que narra de manera emotiva y en primera persona lo acontecido en la Presentación Oficial del libro que tuvo lugar el pasado 25 de octubre.

De su tintero digital nos quedamos con:
“Hay en la obra una continua búsqueda de lo inmediato junto con una actitud despectiva hacia los idealismos. Y, quizás también emana de ella la prédica de que la única revolución válida es la que cada individuo está dispuesto a llevar a cabo: su revolución interior.” o también con “El público premia numerosas veces la representación y lamenta su fin.

Lo bueno si breve dos veces bueno. Pero NO todo ha quedado aquí, en este punto, en esta presentación. Nada más lejos de la realidad, pues nos llevamos la satisfacción de que el publico captó tal vez, la mayor parte del mensaje. ¿Nuestro premio? las risas y caras de emoción de aquella noche en la que la Sala Milwaukee se vistió de púas y donde sus fieles parroquianos, transformados sin quererlo en erizos, creían que iban a una clásica presentación literaria y acabaron como animales, bebiendo vino y comiendo con las manos tomate.
Ahora sí, TODO y NADA tiene sentido.

Enlace al artículo del blog de Bellas Artes Santa Cecilia

3 Desvaríos

  1. CS

    19 noviembre, 2014

    Contesta

    Creo que tenéis clavada una púa demasiado gruesa, y no me preguntéis por qué, pero intuyo que ésta no es la forma de sacarla. A veces se hurga demasiado y sólo se consigue agrandar la herida y el dolor. Yo soy de los que prefieren quedarse alguna púa de vez en cuando, pues al fin y al cabo una púa no es más que una muestra de haber vivido.

    • El erizo El erizo

      19 noviembre, 2014

      Contesta

      Ummm estamos de acuerdo, en parte. El problema tal vez radica en distinguir ambas. Lo que diferencia a una púa de una herida es que la púa no puedes elegirla. Las púas vienen solas, se van formando en tu cabeza sin que te vayas dando cuenta. No está en tu mano decidir si hurgar en ella, porque no te deja elección. No es un orificio donde escarbar, es una espina, una prominencia. De todas formas, querido amigo CS, el libro está basado en hechos no reales, o al menos no todo el libro (jojo). Todo esto empezó como un cajón de miedos, que pasó a blog que se convirtió en libro y que acabó a modo de “púapedia”: como una especie de enciclopedia de miedos y recuerdos a la que consultar. Llegas una noche, un tanto atormentado, coges el índice y te das cuenta que esa idea que te atormenta ya ha sido vivida antes, y de alguna manera, te calmas. Si tu tormento no está ahí, puede ser que tengas un verdadero problema y si no te ves reflejado en ninguno, entonces nos alegramos enormemente del estado de tu quijotera. Ahora, eso si, te damos la razón en que para olvidar algo, sólo hay que dejarlo atrás.

      Esta es una obra ficticia que nunca tuvo que salir a la calle, pero que por algún motivo ha salido.
      Muchísimas gracias por tu comentario. Estamos encantados de responder a todos los desvaríos que surjan.

      Un abrazo eterno, querido amigo CS.

  2. Antonio J Reyes

    19 noviembre, 2014

    Contesta

    Las púas son aprendizajes. Así de sencillo. Aprendes a vivir con ellas… como los erizos. Acaban por dejar de ser sufrimientos, sino lecciones aprendidas. A los erizos no les duelen sus púas, pero ahí están.

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