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Área 25 (un espejismo)

El erizo Share On GoogleShare On FacebookShare On Twitter

Me he sentado a escribir acerca de la depresión, incluso he llegado a encontrar un buen título. He de confesar que hace días, estaba bien inspirado para esto. Pensaba en oscurísimas metáforas, símiles de horror, hipérboles infinitas. Aquellas ideas llamaban a la compasión y a las lágrimas. En ellas no había ni un resquicio para la esperanza. Tenía la mayor depresión de mi vida, y la dejé un mes. No hay nada que escribir ya en ese estilo. La medicina ha arreglado la falta de cierta sustancia del cerebro.

Ahora, lo que queda es una sensación de estar a la altura de la situación o por encima de ella. Las ideas negativas duran un segundo, desaparecen y se olvidan.

Es patente la total imposibilidad del llanto. Deprimido, cualquier recuerdo te lleva a las lágrimas. Lloras, hasta porque no sabes cómo dejar de llorar. De eso, ni rastro. En cuanto hizo efecto la medicina, cogí las cosas que ella dejó y las metí en cajas. Una sensación de llanto fortísima me llegó hasta la garganta, y con ésta, un sonido gutural. Un segundo, y sin hacer el mínimo esfuerzo, me vi incapaz de soltar una lágrima. Seguí recogiendo sus cosas. Ni rastro de odio, ni lamento, ni queja.

Podría pensar, querido lector con media sonrisa en la boca, que estoy adormilado, como anestesiado. No. Los sentimientos, algo tan preciado, tienen un límite. Ir más allá sólo puede ser un trastorno del estado de ánimo.

Lo que sí me queda es la sensación de sentirme algo androide, como sin alma, como insensible… pero en realidad lo que estoy es guiado por aquello que debo sentir, no por lo que ese problema en la corteza prefrontal me guiaba a sentir.

Me pregunto si al mirarme a la espalda, podría ver la llave del resorte que ahora me ayuda a andar, en lugar de arrastrarme.

2 Desvaríos

  1. Yolanda Pinto

    26 agosto, 2014

    Contesta

    El amor-desamor es como el dilema de los erizos, parábola escrita por Schopenhauer:

    “En un día muy helado, un grupo de erizos que se encuentran cerca sienten simultáneamente gran necesidad de calor. Para satisfacer su necesidad, buscan la proximidad corporal de los otros, pero mientras más se acercan, más dolor causan las púas del cuerpo del erizo vecino. Sin embargo, debido a que el alejarse va acompañado de la sensación de frío, se ven obligados a ir cambiando la distancia hasta que encuentran la separación óptima (la más soportable).”

    La idea que esta parábola quiere transmitir es que cuanto más cercana sea la relación entre dos seres, más probable será que se puedan hacer daño el uno al otro, al tiempo que, cuanto más lejana sea su relación, tanto más probable es que mueran de frío.

    La sutileza a la hora de tratar las emociones que describís aquí, inspiran. Supongo que como la razón que tienen los erizos para acercarse o alejarse.

    🙂

    • El erizo El erizo

      27 agosto, 2014

      Contesta

      De Schopenhauer a Neruda, pasando por Mikel Erentxun, la metáfora del erizo es inmensa e infinita.
      Si bien estos tres han sabido acercarse a la sensibilidad del erizo…en este libro se va un poco más allá… contando en pequeñas narraciones la supervivencia de este animalillo en días mediocres donde se esconde bajo sus púas y en otros no tanto, donde se abre al mundo.

      Yolanda, gracias por desvariar con nosotros. Un abrazo

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